🚨Cada vez que descolgamos la manguera en la estación de servicio y vemos los números del surtidor girar a toda velocidad, la indignación es inevitable. Nos dicen que la culpa es de los mercados internacionales, de los conflictos geopolíticos o de las normativas medioambientales. Sin embargo, el entramado financiero detrás de los precios del combustible oculta una realidad mucho más cruda: la materia prima es sorprendentemente barata; lo que realmente pagamos es el derecho a usarla, fuertemente gravado por el Estado.