En la planta de Motherson Barcelona no se estaría cumpliendo lo acordado en relación con las jubilaciones parciales mediante contrato relevo, una herramienta clave para garantizar el relevo generacional, el mantenimiento del empleo y el respeto a los derechos pactados con la plantilla.
Lo más preocupante es que esta situación no sería un caso aislado. Según distintas informaciones internas, el mismo problema se estaría reproduciendo en otras plantas que la compañía tiene en España, lo que apunta a una política generalizada de incumplimientos en una materia especialmente sensible para muchos trabajadores y trabajadoras que planifican su futuro en base a compromisos firmados.
La pregunta es sencilla y directa: ¿por qué no viene nadie de la propiedad a poner orden? ¿Cómo es posible que una dirección de Recursos Humanos actúe con total libertad, ignorando acuerdos alcanzados y generando malestar en los centros de trabajo?
Cuando una empresa permite que se vulneren compromisos firmados, no solo deteriora la confianza interna, también pone en riesgo su propia credibilidad. Los trabajadores cumplen cada día con sus obligaciones; lo mínimo exigible es que la dirección haga lo mismo.
Es momento de que la propiedad tome cartas en el asunto, escuche lo que está ocurriendo en sus plantas de España y exija responsabilidades a quienes, desde Recursos Humanos, están gestionando de espaldas a los acuerdos y a la plantilla.
Cumplir lo firmado no debería ser una opción. Debería ser una obligación.